viernes, 20 de marzo de 2009

Cementerio Central

Opinión frente al cementerio, qué pensamos, qué analizamos

Aunque es cierto que el cementerio central fue un lugar concebido para enterrar a los muertos evitando las enfermedades de la época, también es cierto que hoy se ha trasformado su concepción convirtiéndose en un recinto cargado de vida; en un país de gente apegada a tantas creencias, la vida de los muertos adopta gran importancia para los vivos, los habitantes de la ciudad pasan a tener relaciones con el mas allá, haciéndose evidente la manera como la necrópolis no es un lugar aislado sino que hace parte de la vida de la ciudad.


Cuando alguien muere, no queremos que se vaya del todo, pues el deseo del vivo es dejar en la memoria propia y en la colectiva una remembranza de lo que el muerto fue, trasformando su esencia en monumento. Con monumento me refiero al hecho de que asi el individuo que fallezca no haya tenido importancia alguna, este se engrandece. Por ejemplo, cuando se le otorga sentido y significado a una piedra, en el caso de las galerías con lapidas y detalles de piolín, el equipo de fútbol millonarios, fotografías del muerto, flores, etc.; la representación social y simbólica de lapidas, tumbas y mausoleos tiene algo que decirle a los vivos de los muertos. Estos objetos, evidencian la carga sentimental que los vivos poseen hacia sus seres queridos que se encuentran en el mas allá. Es como si desearan convertir en perpetuo el recuerdo mas representativo del muerto. La piedra en general, recoge la memoria, representa y resume la personalidad del mismo.

De esa oficialidad implantada por un gobierno, emerge entonces la informalidad de un pueblo al otorgarle significado al dolor y a la perdida. El cementerio es un claro ejemplo de la manera mediante la cual los vivos vivencian la muerte, pues habiéndose encargado de otorgarle la monumentalidad a su ser querido, surge la interacción no solo entre el pasado y el presente, sino también ese acercamiento que solo ocurre en la mente de los vivos con los muertos. La fe es depositada en dicha interacción cuando se genera un intercambio de favores entre vivos y muertos. El objeto pasa entonces, de ser una piedra conmemorativa o una estatua exaltadora, a un ente sobre el cual es depositada una gran carga emocional. Es casi como si la piedra obtuviera vida propia para algunos que depositan toda su confianza en ellas. Lo que pude observar, es que el intercambio mas evidente ocurre con personajes que en vida tuvieron alguna importancia y/o murieron de manera violenta. La gente pasa entonces a recrear rituales dándole un nuevo sentido a la muerte, ya no solo de dolor o remembranza, sino de interacción. Adoran a “sus muertos”, asi no hayan sido parte de su vida sin ser familiares ni conocidos, sencillamente los adoptan como suyos a través del saber popular. Rituales que van desde la oralidad, plegarias, ruego y peticiones, escritos en pequeños papeles, dibujos, intervención directa sobre las superficies, gestualidad, etc. configuran un nuevo panorama de informalidad frente a la formalidad y de la forma mediante la cual se interpreta la imagen del pasado y se integra al presente. El objeto adquiere una importancia capital en la producción simbólica dentro del cementerio y le cementerio en toda la dinámica de la ciudad.




Es también interesante ver cómo los objetos dentro del cementerio adquieren un mayor sentido y significado al estar acompañados de otros. Es en este momento cuando se revela un contraste, que surge ahora sí dependiendo de la importancia que haya tenido el muerto en vida. Vemos entonces una estratificación en el modo de organización de los muertos en el cementerio, que ni siquiera al morir desaparece. El objeto como tal, su estructura arquitectónica refleja la magnanimidad del personaje en cuestión y su posición dentro del cementerio también. De esta manera los que están enterrados en la parte central del cementerio son distintos a los que están en las galerías. Fenómenos tan comunes en nuestra sociedad de vivos como la invasión de espacio privado, el desplazamiento, la diferencia entre clases sociales, la admiración de personajes famosos o importantes, se demuestran en la organización del cementerio.


Esta union de elementos los considero realmente impactantes, pues pienso que los que construyeron el cementerio central jamás imaginaron que este pudiera llegar a resumir tan eficazmente lo que es el toda la ciudad, no solo en lo físico (el estilo arquitectónico, los colores, la grandeza y el detalle de cada construcción) sino en las dinámicas que genera entre bogotanos vivos además de su historia como ciudad. El cementerio obedece a lo que es la ciudad y casi el país. Si ocurriera una catástrofe y el cementerio fuera encontrado como ruina dentro mucho tiempo,, constituiría una pieza clave al momento de conocer la ciudad en la que este fue concebido. Es un lugar que permite la reflexión sobre el sentido de la vida y el problema de la muerte. Reunidos el pasado y el presente, mas que un cementerio pasa a ser un museo que resume la historia de un país, en donde se funde vida y la muerte.






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